
Al principio existía el vacio, y más allá de la razón, residían dos entes de enorme proporciones de energía, en el centro de un átomo, de gas cósmico. Habían pasado un eternidad viéndose uno al otro, como pensando en nada, solo se miraban.
Con la vista cada uno en el fuego de sus ojos del otro.
Después de pasar millones de años y ni uno, ni otro hacían nada, solo se miraban, sucedió que el espíritu de lo indivisible pasaba por ahí.
Y les preguntó, -¿qué hacen?-, -esperamos- contestaron en una solo voz profunda y fuerte.
El espíritu de lo indivisible pregunto de nuevo -¿Qué esperan?-,
-¡una razón!-, -para hacer materia-.
el espíritu que era sabio por que había pasado su existencia vagando por el vacio les dijo:
-no necesitan de una razón, simplemente existen ya no esperen más.
Al tocarse hubo una gran conmoción.
Energía, calor, fuente de vida.
Una gran explosión y la luz...
J. Herrera